Badalona plantea ahora implementar la zona de bajas emisiones escalonadamente para evitar sanciones europeas | Cataluña | España

Señalización en uno de los accesos a la Zona de Bajas Emisiones de Barcelona, en una imagen de archivo.efe

Tres semanas después de anunciar su intención de no poner en marcha la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), el Ayuntamiento de Badalona ha encontrado la fórmula para no multar de forma inmediata a los vehículos más contaminantes (los que no tienen etiqueta de la DGT) y, al mismo tiempo, no ser sancionado por el Gobierno o tener que devolver los 2,5 millones de euros de fondos Next Generation destinados a implementarla. El alcalde Xavier García Albiol (PP), que gobierna con mayoría absoluta, llevará al pleno de finales de mes la aprobación de una disposición adicional que suspende de la ordenanza que regula el funcionamiento de la ZBE y, al mismo tiempo, se compromete a iniciar la redacción de un nuevo proyecto, que encargará al Área Metropolitana de Barcelona (AMB). Albiol asegura que la ordenanza se aprobó en el mandato pasado sin estudios de movilidad, contaminación o impacto económico, lo que podría llevara a recursos de conductores sancionados.

La idea del consistorio es implementar la restricción a los vehículos más contaminantes escalonadamente: por barrios de la ciudad y por tipología de vehículos El consistorio asegura que la fórmula elegida tiene el visto bueno del Ministerio de Transición Ecológica. Fuentes del ministerio responden que “formalmente no constan” conversaciones con el consistorio y que, en cualquier caso, antes de pronunciarse deberían ver el detalle de la propuesta. A mediados de septiembre, cuando Albiol anunció su intención de congelar la ZBE y no multar durante tres años, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, le advirtió de que podría llevarle a la justicia y tener que devolver los fondos europeos destinados a implantar la restricción. Entre las ciudades que han puesto sobre la mesa rebajas en sus ZBE figuran Gijón, Valladolid, Castellón, Lorca o Málaga, todas gobernadas por el PP.

“Sabemos que hemos de poner nuestro granito de arena en la lucha por el cambio climático y queremos aplicar la ZBE, pero queremos hacerlo bien. La ordenanza está mal hecha, no tiene la documentación necesaria para una opción que castiga al 90% del territorio de Badalona y al 95% de su población. Pretendemos hacerlo con garantías técnicas y aplicarla de forma escalonada, informando a los vecinos de su afectación”, defiende el alcalde de Badalona. Según los folletos que el consistorio imprimió (pero que apenas repartió, señala el actual equipo de gobierno mostrando pilas de cajas), la ZBE de Badalona entraba en vigor en marzo de 2023 en toda la ciudad (salvo tres barrios ubicados por encima de la B-20). El folleto no distinguía de vehículo y avisaba de que las multas comenzarían el 1 de enero de 2024, los días laborables de 7 a 20 horas. Para velar por su cumplimiento el Ayuntamiento ya tiene instaladas 36 cámaras con lector de matrículas. El objetivo de la restricción era reducir un 15% el dióxido de nitrógeno y un 6% las emisiones de CO2.

En Barcelona la implantación comenzó afectando a coches y motos; seis meses después a furgonetas y camiones pequeños; luego camiones de mayor tonelaje… para acabar con vehículos como los autocares. La de Badalona contemplaba solo dos grupos: coches y motos, a multar a partir de enero de 2024; y el resto (de furgonetas a autocares) a partir de junio de 2024. Como la de Barcelona, sí preveía exenciones para vehículos de servicios de emergencias, o autorizaciones para acceso esporádico de vehículos con actividades singulares o colectivos vulnerables (mudanzas, rodajes, visitas al médico, portacontenedores, familias con rentas bajas o autónomos próximos a la jubilación).

Albiol siempre ha cuantificado la afectación en un 40% del parque circulante, pero en realidad los vehículos afectados inicialmente son la mitad, unos 20.000 (el 20% solo de los turismos). La diferencia es que el alcalde, a partir de un cálculo realizado por la patronal de los fabricantes ANFAC, contabilizaba también los que tienen etiqueta amarilla, que no podrían circular en casos de episodio de alta contaminación, lo que no ha ocurrido nunca desde que en 2020 se estrenó la ZBE de Barcelona. En la capital catalana, diez asociaciones de transportistas y conductores recurrieron contra la ZBE y el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) la tumbó al considerarla “excesiva” y “desproporcionada” en sus restricciones. Con todo, sigue vigente porque el Ayuntamiento recurrió al Tribunal Supremo.

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Con mayoría absoluta para aprobar la suspensión de la actual ordenanza y la redacción de un nuevo proyecto, Albiol si confía en tener la ZBE a pleno rendimiento entre 2026 y 2027. “Debe quedar en evidencia nuestro compromiso con estas medidas para controlar la contaminación sin castigar a los vecinos que no se pueden cambiar el coche de forma inmediata, espero que durante este tiempo el Gobierno adopte medidas para incentivar que quien no se puede cambiar el coche reciban ayudas”, explica el alcalde. Sobre la reacción del ministerio asegura: “Conoció nuestra propuesta y fue consciente de que no nos puede retirar los fondos Next Generation porque no nos negamos a aplicarla ZBE”. “Damos un paso atrás para dar dos adelante y hacerlo de forma gradual”, zanja. Y explica que también encargará un estudio de movilidad al RACC.

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