«El modelo piramidal, que va del fútbol amateur al fútbol profesional, funciona»

Iuna de las magias del fútbol reside en su poder de sorpresa, que permite a un aficionado de un club amateur ascender a la categoría de gran jugador. De Kylian Mbappé, que se calzó los primeros crampones en el AS Bondy (Seine-Saint-Denis), pasó por el Instituto Nacional de Fútbol de Clairefontaine (Yvelines) y finalmente se convirtió en el jugador de fama mundial del Paris-Saint-Germain en Raymond Kopa, Hijo de un inmigrante polaco, natural de Nœux-les-Mines, en las tierras obreras de Pas-de-Calais y figura emblemática del Real Madrid, estos jugadores tuvieron la oportunidad de hacer realidad su sueño a través de un sistema virtuoso que combina cuatro valores esenciales: solidaridad, inclusión, lealtad y respeto.

Está claro que este modelo piramidal, que va del fútbol amateur al fútbol profesional, funciona. Por un lado, ancla, a través de la redistribución financiera, la solidaridad en su funcionamiento y sus principios. Por otra parte, al abrir competiciones, define el único camino que conduce al éxito, que es el mérito deportivo. Para todos los jugadores, de diferentes mundos, este modelo deportivo europeo es el garante de su sueño.

Este sueño es posible gracias a un sistema que, del éxito de unos, alimenta el de otros. Este sueño embarca a millones de jóvenes hacia la práctica del fútbol. Este sueño es tan grande que el libre acceso al juego y la meritocracia permiten la oportunidad de que clubes de pequeñas ciudades como FC Sochaux-Montbéliard, EA Guingamp o RC Lens participen en competencias europeas. Este sueño es indefinible pero legado de generación en generación por la pasión y la emoción que despierta el fútbol.

El mérito crea incertidumbre

Algunos han amenazado este sueño hecho posible por el modelo deportivo europeo. Es nuestro deber, los amantes del fútbol, ​​protegerlo. Salvaguardarlo es crucial para mantener los valores fundamentales del deporte como un bien colectivo que une a los europeos en torno al fútbol.

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El proyecto de la Superliga europea abandona el mérito y el rendimiento. Confisca a los clubes merecedores el acceso a la magia de las grandes competiciones europeas. Es obvio que el mérito deportivo de las incertidumbres. Pero estos últimos están en el origen mismo de nuestras emociones, de nuestra pasión. Además de las plazas merecidas, este proyecto pretende acaparar los ingresos y ampliar las desigualdades entre los clubes grandes y los más modestos.

El fútbol y el deporte en general pretenden ser universales. En consecuencia, el deporte debe garantizar la apertura al mundo y no el retraimiento en uno mismo. El modelo deportivo europeo es un ferviente defensor de ello. Este modelo forma parte del derecho europeo. El fútbol europeo debe mantenerse y encontrar la armonía para poder definirlo. Para lograrlo, es fundamental continuar el diálogo con los actores y las autoridades políticas europeas. Así, el modelo europeo permite avanzar en la dirección correcta al garantizar un equilibrio entre los valores comunitarios y sociales y las estructuras económicas.

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