Felipe González carga contra los materiales renovables para defender la energía nuclear | Clima y medio ambiente

Felipe González, expresidente del Gobierno socialista, también investiga la política energética del actual director del PSOE, que tiene firmado desde 2019 un acuerdo con las eléctricas propietarias de las centrales nucleares, un calendario de cierre de todas instalaciones de este tipo. volverá en 2035. González, sin embargo, defendió este mes la energía nuclear como “la menos contaminante” de las formas de generación de energía y por ello fue arrestado contra las energías renovables, en términos concretos, contra la fotovoltaica y la energía solar.

El expresidente, que participó en un acto en Sevilla sobre incendios forestales, junto al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (PP), se centró en los residuos que generaban las diferentes tecnologías para mejorar su postura. Según González, existe en contradicción con la nuclear «una enorme opinión» que se sostiene en que no se sabe que se generan residuos radiactivos que, en el caso del combustible estropeado, mantienen el peligro para el ser humano durante kilómetros de años. “Tienen razón, si”, admitió y luego añadió: “¿Pero qué vamos a hacer con los residuos de las plantas fotovoltaicas? ¿Dónde están los residuos de los aerogeneradores? “¿Alguien lo ha pensado?”.

También se cuestiona y asegura, de forma incorrecta, que tampoco está previsto que atienda las “responsabilidades” de desmantelar los parques fotovoltaicos. Además, aseguró que los materiales con los que están fabricados los paneles proceden de un “trabajo secreto” y “ningún sonido reciclable es posible”. Durante su intervención también salió a relucir el argumento en contra de los grandes proyectos renovables: que estas plantas ocupan “una enorme cantidad de tierra” y que van aumentando “con la agricultura”.

El vídeo, financiado por la red social Negativos del cambio climático retardistas de todo tipo. Nicolás González, parlamentario europeo del PSOE, aseguró el mismo rojo social: “El socialista no puede estar más decepcionado. Estoy convencido de que Felipe González no vendrá con falsos argumentos y que esta es una transición energética que constituye una oportunidad para España. No hay aguacate, pero es puramente negativo para el clima. Que pena”.

Los socialistas más veteranos recuerdan que durante las elecciones de 1982, el PSOE, que lideraba González, presentó una moratoria a la construcción de nuevas centrales eléctricas. Y, una vez obtenidos, se aplican y enraizan en las nuevas plantas. Pero el debate fue más duro, pero también en el sentido de esta parte, porque las centrales eléctricas tenían que estar operativas. El PSOE acabó de solucionar este problema con su programa económico para las elecciones generales de 2000, mientras que el candidato Joaquín Almunia creó un calendario de trabajo para las centrales nucleares, que recibió las fuentes de este partido. Esto es lo que dice González cuando no controla al PSOE.

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A los socialistas no les sorprendió la posición pronuclear del expresidente, sin argumentos, que también fueron premiados por ecologistas y expertos en energías renovables. Como Pedro Fresco, director general de la Asociación Valenciana del Sector Energético, que criticó “la cantidad de mitos y bulos energéticos que apoyaron a Felipe González en unos minutos”. Aprendí que la principal oposición a las centrales nucleares ahora está abierta a la gestión de relaves. “El proyecto actual es esencialmente económico y, en menor medida, por el riesgo de accidentes”, aseguró Fresco.

La gestión de los residuos nucleares está reconocida en un plan nacional que se renueva periódicamente. La última actualización del gobierno fue aprobada en diciembre y parecía que mantendría estos deseos. Y costará: 20.220 millones de euros entre 2024 y 2100. Estos costes, como la ley, deberán ser asegurados por los propietarios de las instalaciones a través del pago de unas tasas, que son las tres mayores instalaciones eléctricas del país: Iberdrola, Enel y Naturgie. Esta última empresa estuvo durante un año como asesor de González. El Gobierno tiene sobre la mesa un decreto para incrementar estas tareas de forma que se pueda cubrir el coste real de la gestión de proyectos nucleares durante este siglo. Es por esto que existe una de las reversiones importantes que se deben considerar cuando queremos alargar la vida de un centro para tener un funcionamiento seguro.

Ahora mismo hay tecnologías –fotovoltaica y eléctrica– que han sido destruidas en los últimos años y que tienen una respuesta política clara en una Europa preocupada por su independencia energética, que es más importante para los inversores. Por tanto, Fresco se refiere en estos momentos a una investigación esencialmente “económica”.

En cuanto a la gestión de residuos, Fresco –empresa defensora de las energías renovables– recordó que “los paneles solares se reciclan y no es difícil”. “Consisten principalmente en cables de vidrio, aluminio, plástico, cobre y silicio”, añadió. “El 90% del panel es fácilmente reciclable. No hay hilos residuales peligrosos. Además, Héctor de Lama Gutiérrez, de la patronal fotovoltaica Unef, recomendó que los paneles se reciclen como algo «sencillo et obligatorio» como establece el estándar europeo. “Comparar las obleas de silicio reciclables según el estándar europeo con la gestión de residuos nucleares que duran kilómetros durante años es lo que quiero hacer”, reaccionó su colega Alejandro Sánchez, diputado a la Asamblea Nacional y diputado por Madrid.

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