La espermidina, un suplemento antiedad, logra mejorar la fertilidad en ratones | Salud y bienestar

La espermidina, un suplemento antiedad, logra mejorar la fertilidad en ratones | Salud y bienestar

La fertilidad de las mujeres cae en picado a partir de los 35 años. Por debajo de esa edad, alrededor del 90% de las que quieren quedarse embarazadas lo logran, pero la cifra cae al 13% a los 45 años. El retraso de la edad a la que se tiene el primer hijo, sumado al declive continuo de la calidad del esperma, hace que la necesidad de asistencia médica en la reproducción sea cada vez más frecuente. En España, alrededor del 10% de los nacimientos se producen después de uno de estos tratamientos.

La tasa de éxito de estos procedimientos también depende de la edad, sobre todo por el deterioro de la reserva ovárica y la calidad de los ovocitos. Esta semana, un equipo de investigadores de la Universidad Agrícola de Nanjing (China) publican en la revista Nature Ageing un estudio en el que han visto que la espermidina mejora la calidad de los óvulos y la fertilidad en ratonas de avanzada edad. Los autores, liderados por Bo Xiong, creen que este es un primer paso para añadir la espermidina como tratamiento para mejorar la fertilidad en mujeres mayores.

Aunque la espermidina se ha mostrado como una molécula prometedora para ralentizar o revertir algunos efectos del envejecimiento, el camino aún será largo para trasladar los resultados como tratamiento de la infertilidad a humanos. Según explica por correo electrónico Xiong, en su estudio también documentaron “que los efectos de la espermidina en la calidad de los ovocitos madurados in vitro estaba conservada en cerdos”, incrementando “la confianza para hacer el test en humanos”. Su siguiente paso, según explica Xiong, “es una colaboración con un centro de medicina reproductiva para poner a prueba los efectos de la espermidina en los ovocitos humanos y en su fertilidad”.

Uno de los factores importantes en los estudios humanos será encontrar la dosis adecuada para el tratamiento y su duración, porque Xiong y sus compañeros vieron que una cantidad excesiva de la molécula empeora la calidad de los ovocitos en los ratones. “Comenzaremos probando los efectos de la espermidina en la maduración de ovocitos humanos in vitro”, anuncia el investigador.

Molécula antienvejecimiento

La espermidina es una molécula que se aisló por primera vez en el semen, pero que se encuentra en la mayor parte de las células de todo tipo de organismos, y también en los ovarios. Participa en muchos procesos importantes, manteniendo la estabilidad de la célula a niveles bajos, pero provocando su destrucción cuando abunda. Experimentos con levaduras, gusanos y moscas han mostrado que utilizada como suplemento puede prolongar la vida de estos organismos, y en células humanas se ha visto que fomenta la autofagia, un proceso de limpieza celular que también se asocia a los beneficios del ayuno. Este potencial de la suplementación de espermidina observado en animales se está poniendo a prueba en ensayos con humanos para tratar la tensión alta, la depresión o el envejecimiento del sistema inmune.

Los autores del trabajo que se publica hoy explican que, “aunque un número creciente de estudios han informado del efecto restaurador de la espermidina en el envejecimiento de las células somáticas, su efecto en el envejecimiento de los ovocitos no se ha clarificado”. Para hacerlo, compararon el perfil de los metabolitos de ratones jóvenes, de unas 7 semanas, con el de otras que equivaldrían a la mediana edad en humanos, de alrededor de un año de edad (54 semanas). Junto a otros cambios entre los ovarios de las hembras jóvenes y las viejas, vieron que la cantidad de espermidina descendía con la edad.

En una segunda parte del experimento, le dieron espermidina a las hembras mayores, echándosela en el agua y con inyecciones, y vieron que mejoraba la cantidad y la calidad de sus folículos, las estructuras a partir de las que se forman los óvulos. Además, en lo que los investigadores de la Universidad de Graz (Austria) Andreas Zimmermann y Frank Madeo, en otro artículo publicado en Nature Ageing, consideran “el hallazgo más cautivador del estudio”, “suplementar a las hembras envejecidas con espermidina casi dobló el tamaño de sus camadas”.

Como el envejecimiento de los ovarios está conectado al envejecimiento general del organismo, los autores del estudio quisieron comprobar si lo que se veía cuando se daba espermidina a los ratones se replicaba en ovocitos estudiados in vitro. Sus resultados muestran que las señales del envejecimiento también se revertían e identificaron dos mecanismos principales que lo explican: la autofagia y la mitofagia, un proceso de limpieza similar al anterior que sucede en las mitocondrias, unos orgánulos que producen la mayor parte de la energía de la célula. La espermidina se confirma así como una de las moléculas que se pueden convertir en medicamentos para combatir distintos efectos del envejecimiento.

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