La Liga F, bajo aviso de huelga, no arranca | Fútbol | Deportes

La reunión se produjo ayer en las oficinas de los abogados de la Liga F a la 16.00 horas. Los cinco sindicatos que representan a las futbolistas profesionales españolas (FUTPRO, AFE, Futbolistas ON, CCOO y UGT) se sentaron a la mesa frente a la presidenta de la competición, Beatriz Álvarez, también del vicepresidente Rubén Alcaine, además de los abogados de la Liga F y personalidades del Atlético y del Athletic en representación de los clubes —extrañó que no estuviera el Levante como cabeza visible de los clubs independientes—.

Una hora y media después, todos se levantaron sin acuerdo alguno. Están citados hoy en las oficinas del SIMA (Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje FSP) de Madrid, para tratar de desencallar la situación, pues las futbolistas españolas ya han advertido de que harán huelga por lo menos las dos primeras jornadas de la Liga F, molestas porque no se mejora el convenio colectivo. Ni en lo económico ni en nada.

Para las futbolistas no sólo es una batalla económica, sino que es una guerra por la profesionalización del deporte enmarcada bajo el convenio, estancado desde que comenzaran las reuniones el pasado 25 de enero. Por eso los sindicatos enviaron el pasado viernes un mail —con copia al Ministerio de Trabajo— advirtiendo de que la huelga está por llegar. Una comunicación que, según la Liga F, había sorprendido sobremanera, por más que sean 18 meses sin fumata blanca; por más que entiendan que hay que reparar el acuerdo. Pero eso, por ahora, no sucede.

Solicitan los sindicatos una mejora paulatina del salario mínimo en tres cursos, pasando a 20.000, 25.000 y 30.000 euros brutos anuales (ahora está establecido en 16.000). Si bien en mayo la patronal ofreció de palabra subir a 16.500, 17.500 y 19.000, se desdijo en junio, aduciendo que sus presupuestos se habían visto minados tras las últimas resoluciones dictadas por el Consejo Superior de Deportes (CSD), que instaba a destinar un 20% de los ingresos comerciales a la RFEF, o la justicia, que aprobó la subida de cuotas del recibo arbitral y sanciones. Y ahí sigue la patronal, enrocada en no tocar los salarios, aunque sí acepta suprimir la parcialidad (actualmente está en el 75%), pues comprende —aunque propone que sea de carácter retroactivo— que las jugadoras no solo trabajaban equis horas al día.

Quedaría por ver qué sucede con las ayudas en forma de acuerdo de conciliación —como el que alcanzó la federación con las futbolistas durante el Mundial, cuando todas recibieron 15.000 euros para estar cerca de sus seres queridos— y con las exigencias de jugar en campos de hierba (está documentado que los cambios de terreno afectan a un repunte de roturas de ligamentos cruzados). Pero de esto no se habló en la reunión en los despachos de los abogados de la Liga F, ya que se quedaron en lo económico porque todos entendieron que la cita con el SIMA sería más clarificadora.

La respuesta de la patronal, en cualquier caso, no fue la negación absoluta, aunque sí advirtió de que el salario pedido es excesivo. “Tenemos que hablar con los clubs porque no nos ha dado tiempo”, vinieron a decir. Por lo que en menos de 24 horas esperan poder dar otra versión. Sobre todo porque a la Liga F no le interesa la demora ni las críticas, ahora que las jugadoras españolas están en el foco por ser las campeonas del mundo y por el escándalo desatado por Luis Rubiales y su beso no consentido a Jenni Hermoso. Tampoco le interesa a los clubs, que no podrán hacer caja en los encuentros, entre otras cosas, y que sí deberán pagar el salario de las futbolistas a excepción de los dos días que hagan huelga, las jornadas de partido.

La pelota fue lanzada por los sindicatos y ahora está en el tejado de la patronal. Pero será el SIMA, se supone, el que acerque posturas y evite una huelga inmediata. El comienzo del campeonato está previsto este fin de semana.

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