La policía arresta a decenas de estudiantes propalestinos acampados en la universidad de Los Ángeles | Internacional

La policía ha arrestado a decenas de estudiantes en la madrugada de este jueves durante el desalojo del campamento propalestino en el campus de Los Ángeles de la Universidad de California (UCLA) después de que los manifestantes desobedecieran la orden de abandonarlo, según informó Los Angeles Times. Mientras se producían escenas de forcejeos entre fuerzas del orden y estudiantes, algunos de ellos en pijama, en el otro extremo del país, en la costa Este, comparecían ante un tribunal algunos de los activistas arrestados el martes por la noche al evacuar la policía un edificio ocupado en Columbia (Nueva York).

La policía ha desalojado el campamento propalestino de la UCLA tras concentrar efectivos en el campus angelino durante la noche y producirse algunos forcejeos con manifestantes que desoyeron las advertencias de que se marcharan voluntariamente o serían detenidos. Un ultimátum parecido al que Columbia dio a los acampados el lunes pasado, horas antes de que un grupo de decenas de personas ocupase un edificio del campus, lo que provocó la intervención policial a petición del rectorado.

Más que a la desobediencia de los alumnos, dispuestos a continuar en sus tiendas, el enfrentamiento en el campus angelino se venía gestando desde el martes por la noche, cuando las autoridades de una de las mayores universidades de California, que en un principio habían adoptado una actitud tolerante hacia la protesta, la declararon ilegal por primera vez, disparando la tensión. Pero la situación se agravó a última hora del martes y primeras del miércoles, cuando unos contramanifestantes proisraelíes intentaron entrar por la fuerza en el campamento, derribando las barricadas instaladas por sus rivales y atacando a algunos manifestantes propalestinos. El rector de la universidad, Gene Block, calificó a los contramanifestantes de “instigadores”.

Casi dos horas después de que miembros de la Patrulla de Carreteras de California desmantelaran el campamento, algunos jóvenes seguían resistiéndose a la orden de desalojo, con una actitud incluso desafiante. A las cinco de la madrugada, hora local (las dos de la tarde en la España peninsular), decenas de ellos seguían coreando los eslóganes de la protesta (Palestina libre, Revolución Intifada y otros) y algunas tiendas de campaña seguían en pie, aunque la mayoría han sido desmontadas y arrojadas a una pila de basura. La policía se ha llevado a más manifestantes, las manos maniatadas por bridas de plástico. La policía ha dado otro aviso de dispersión, pidiendo a los concentrados que se vayan o serán detenidos. Un grupo de unos 40 jóvenes se ha reunido en medio del campamento y se niega a abandonarlo. Otros intentan reforzarlo con barricadas metálicas, palés de madera y conos de tráfico.

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Mientras en todo el país se han registrado al menos 1.300 detenciones en las últimas dos semanas, al menos 20 personas han comparecido ante un tribunal de Nueva York durante la noche, del total de 282 detenidas en la Universidad de Columbia y en el City College de Nueva York (CUNY, universidad pública) en el desalojo de sus respectivos campus. Los campamentos de protesta continúan en más de 40 universidades de todo el país, a pesar del desalojo del que fuera su epicentro, Columbia, así como de las detenciones generalizadas y las amenazas de suspensión o expulsión académica que arrostran los estudiantes. Sus principales reivindicaciones son, además del alto el fuego en Gaza —un reclamo insistente desde que empezó la guerra de Gaza en octubre—, que las universidades retiren sus inversiones de empresas vinculadas a Israel y la completa transparencia de su cartera de inversiones y, en el caso de Columbia —donde la policía desalojó un primer campamento el 18 de abril, prendiendo la mecha de la movilización nacional— la readmisión inmediata del centenar de detenidos entonces.

Algunos alumnos de Columbia recibieron entonces una carta de la administración en la que se les declaraba “persona non grata” debido a su “comportamiento alarmante y preocupante”. Mediante la misiva, la universidad recordaba a los destinatarios que, si eran “hallados dentro del recinto propiedad de Columbia sin la debida autorización [que debía ser solicitada al menos tres días hábiles antes], serán considerados unos intrusos y sujetos a inmediato arresto”.

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