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La canciller de Colombia detalla el retorno de 2.000 compatriotas desde EE.UU. durante la administración de Trump

Durante el transcurso del segundo periodo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, alrededor de 2.000 migrantes colombianos han sido regresados a su país natal, tal como anunció este miércoles la canciller de Colombia, Laura Sarabia, en una conferencia de prensa en Bogotá. Las deportaciones, llevadas a cabo en 12 vuelos organizados por las autoridades de ambos países, se iniciaron poco después de que Trump asumiera el cargo el pasado 20 de enero.

En lo que va del segundo mandato del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cerca de 2.000 migrantes colombianos han sido deportados a su país de origen, según informó este miércoles la canciller de Colombia, Laura Sarabia, durante una rueda de prensa en Bogotá. Las deportaciones, realizadas en 12 vuelos coordinados entre las autoridades de ambos países, comenzaron poco después de la toma de posesión de Trump el pasado 20 de enero.

“El mandato del presidente Gustavo Petro es asegurar que nuestros compatriotas regresen con dignidad y el completo respeto a sus derechos. Estamos esforzándonos por ofrecer atención integral a aquellos que retornan al territorio nacional”, declaró Sarabia, subrayando el compromiso del Gobierno colombiano con sus ciudadanos.

Crisis diplomáticas debido a las repatriaciones

El retorno forzoso de colombianos se ha vuelto una cuestión sensible en las relaciones entre Colombia y Estados Unidos últimamente. A finales de enero, las fricciones entre ambas naciones se intensificaron luego de que el presidente Gustavo Petro protestara porque los ciudadanos colombianos estaban siendo transportados en aeronaves militares de Estados Unidos y, en ciertos casos, con esposas durante el proceso. Petro describió estas prácticas como una violación de los derechos de los deportados y decidió no permitir más vuelos en tales condiciones.

Las deportaciones de colombianos han sido un tema delicado para las relaciones entre Colombia y Estados Unidos en los últimos meses. A finales de enero, las tensiones entre ambos países aumentaron después de que el presidente Gustavo Petro denunciara que los ciudadanos colombianos estaban siendo trasladados en aviones militares de Estados Unidos y, en algunos casos, esposados durante el proceso. Petro calificó estas prácticas como una falta de respeto hacia los derechos de los deportados y se negó a aceptar más vuelos bajo esas condiciones.

Después de varios días de conversaciones, los gobiernos de Colombia y Estados Unidos consiguieron resolver el estancamiento. En la noche del 26 de enero, el entonces ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Luis Gilberto Murillo, informó que las discrepancias se habían solucionado y que los vuelos de deportación se reanudarían bajo condiciones que aseguraran el respecto a los derechos humanos de los migrantes.

Respaldo del gobierno colombiano a los repatriados

El presidente Gustavo Petro ha subrayado en numerosas ocasiones la relevancia de salvaguardar a los colombianos que retornan tras ser repatriados. Con el objetivo de favorecer su reintegración, el gobierno ha implementado programas de apoyo económico y social, que contemplan asistencia laboral y acceso a servicios de salud y educación.

El presidente Gustavo Petro ha reiterado en varias ocasiones la importancia de proteger a los colombianos que regresan al país tras ser deportados. En un esfuerzo por facilitar su reintegración, el gobierno ha puesto en marcha programas de apoyo económico y social, que incluyen asistencia laboral y acceso a servicios de salud y educación.

Efectos de las políticas migratorias de Trump

Impacto de las políticas migratorias de Trump

Aunque la frecuencia de las repatriaciones se ha mantenido constante respecto a la administración de Biden, las tensiones entre ambos gobiernos evidencian los desafíos que surgen con la aplicación de estas políticas. Para Colombia, el retorno de miles de nacionales supone no solo un desafío logístico, sino también una oportunidad para estrechar los vínculos con su diáspora y asegurar que quienes vuelven lo hagan en condiciones dignas.

Aunque el ritmo de deportaciones se ha mantenido estable en comparación con la administración de Biden, las tensiones entre ambos gobiernos reflejan los desafíos que plantea la implementación de estas políticas. Para Colombia, el retorno de miles de ciudadanos representa no solo un reto logístico, sino también una oportunidad para fortalecer los lazos con su diáspora y garantizar que quienes regresan lo hagan en condiciones dignas.

Con las relaciones entre Colombia y Estados Unidos en un equilibrio delicado, el manejo de las deportaciones seguirá siendo un tema crucial para ambos países en los próximos meses.

Por Leo Nordström

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